Positividad tóxica: de lo muy bueno a lo MUY malo

ser positivo en exceso

La positividad tóxica, el positivismo extremo… No tengo nada con el ser más positiva, incluso, no quejarme (tanto) es una de mis tareas diarias. No siempre lo logro, otras me sale perfecto. Pero ese “positivismo” que está invadiendo redes sociales me enloquece un poco. ¿La han detectado?

¿Qué es la positividad tóxica?

Es la exacerbación o exageración de la felicidad. Donde básicamente la idea es ser feliz siempre, sonreír siempre, ser positiva siempre, sentirte bien física y mentalmente SIEMPRE.

Y, claramente, no es a fuerza, no porque alguien te lo deiga TIENES que hacerlo. Pero la realidad es que verlo repetidamente genera culpabilidad cuando sientes que “todos están siendo felices y positivos” menos tú.

Pasa como con muchas otras tendencias, de pronto “todo mundo” está en lo mismo, comiendo en ese restaurante de moda, vistiendo el mismo tipo de pantalón, usando las mismas expresiones, etc. ¿Y qué pasa si tú no? Te sientes excluida.

Y ahí, exactamente ahí está el problema. Hacer parecer que DEBES y no que QUIERES o DESEAS.

Todo eso se resume a una sola cosa: invalidación.

E invalidar algo o a alguien inmediatamente transmite una sensación de castigo, de juicio, frustración, culpa, inseguridad y muchas otras emociones que no ayudan de nada, al contrario, paralizan.

De positivismo a validación

No cabe duda que en muchas ocasiones no se es consciente de estas cosas, estoy segura que mucho es con buena intención.

¿Pero qué pasaría si dejamos de rodearnos del excesivo positivismo y lo cambiamos a validación?

positivismo y validación emocional

No sé qué piensen, pero desde mi punto de vista y (habiendo estado en ambos lados), la validación emocional resulta más efectiva porque, además, conlleva tres acciones mega importantes: empatía, aceptación y comunicación.

La autenticidad como aliada

Hay que dejar de tenerle miedo a mostrarnos como somos, a tratar de ignorar que los días malos existen, que no siempre te vas a sentir feliz. Y, sobre todo, no debes buscarle una explicación a tu emoción, no hace falta.

Ser auténtica es aceptarte a ti, saberte diferente. Aceptarte con tus colores y tus grises.

Tu autenticidad emocional es personal, es para ti. Permítete hacer con ella lo que mejor te haga sentir. Sin miedo a “hacer lo incorrecto”. Esto es también amor propio.

Amor propio es aceptar tus emociones, como lo es no querer hablar de ellas con nadie. Amor propio es comer saludable diario, como lo es cenar tacos si quieres. Llora hoy, ríe mañana. O al revés, da igual.

Valida tus emociones, sé auténtica.

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