Ya me independicé… ¿y ahora?

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Me creas o no, viene lo mejor.

Parece mentira pero es real. No tienen idea de cuántas veces me preguntan esto. Claramente, esta pregunta viene acompañada de otras emociones que a veces nos asusta decirlas en voz alta… ahí les van algunas.

“Me estoy sintiendo sola”

Y pues sí, habrá momentos en que así sea, en los que quieras regresar corriendo a casa de tu mamá porque esa sensación de soledad crees que será permanente y tú recién llevas un mes cuando tu contrato es de un año. ¡Qué pesadilla!, seguro pensarás.

Pero es normal, totalmente normal. Y pues cómo no, si vienes de estar siempre acompañada de alguien, si difícilmente te sentabas en la mesa a desayunar sola o estabas en el sofá viendo una peli sin tener con quien comentarla. Por supuesto que el cambio de dinámica te hará sentir sin compañía, pero no te asustes, no salgas corriendo, repito, no salgas corriendo.

Paciencia. Sólo eso necesitas, ¿complicado a veces? Claro que yes, pero si comienzas a vivir un día a la vez, cuando menos te des cuenta no recordarás si quiera cuando fue el último día que te sentiste sola.

No te presiones, no quieras ser la protagonista de esa peli gringa que está viviendo todo a la perfección, dale calma. Créeme que sentirse sola es lo más normal al principio, ya después la soledad es bastante placentera.

“¿Y si no lo logro?”

A ver, ¿cómo porqué no lo lograrías?… Exacto, el miedo que se esconde detrás de esta pregunta es quedarte sin chamba.

Y no las culpo, una vez que eres adulto y tienes que responsabilizarte de tus gastos y básicamente mantenerte con vida, uno de los temores más grandes es perder el trabajo porque el miedo realmente aquí es quedarte sin lana.

La parte buena y mala es que esto puede o no depender de ti. Por ejemplo, si hay recorte de personal, pues no depende de ti que te corran. Pero si no estás cumpliendo con tus tareas y te corren, pues sí tienes cierta responsabilidad de que eso haya pasado.

El punto es, como no podemos controlar lo que sucederá mañana, sí puedes hacer algo para que sientas cierta “paz” si eso llega a suceder, ¿cómo?, ahorrando.

Ahorrar constantemente te va a permitir saber que si en algún punto tu entrada de dinero cambia tienes un respaldo, lo ideal sería tener cubiertos mínimo seis meses de tus gastos habituales (gastos, no lujos ni gustitos).

“Me siento muy triste”

Esto tiene relación totalmente con las dos anteriores. Sentirte sola o sentir miedo te llevan a andar bajoneada. Pero nooooo, nada de eso.

Siempre lo he dicho y lo sostengo: vivir sola es de esas cosas que te cambian la vida. Y siempre para bien. Que el camino puede tener sus baches, pues claro, cómo todo. Que al inicio puede ser difícil, pues sí, como muchos otros comienzos. Sólo que de pronto nos apaniqueamos cañón porque estamos en un lugar nuevo solas, sin hablarle a los vecinos, quizá no tan cerca de nuestros amigos o familia, ¿pero sabes qué? Estás en tu depa, eso que es la recompensa de tanto trabajo, esfuerzo y crecimiento personal. Wey, ¿cómo algo así te va a hacer sentir triste?

Cuando creas que te va a dar el domingo de bajón o lunes o miércoles, ponte a pensar porqué llegaste ahí, qué tuviste qué hacer para tener ese espacio y verás como todo se te pasa.

Aparte, otra de mis teorías, es que muchas veces no estás realmente sola, solo aburrida. Así que ponte a hacer alguna actividad que te guste y verás que se te pasa pronto.

Y entonces, ¿qué sigue?

¡Disfrutarlo! No hay más. Esa es mi respuesta cuando me dicen que recién se mudaron y quieren que les dé consejos. Ese es el mejor que tengo y el mejor que pueden aplicar. Vivan su depa de soltera con todos sus matices, con sus blancos y negros, con su luz y su oscuridad; pero sobre todo, con la seguridad de que la decisión que tomaste para nada puede estar mal.

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