Viviendo sola

Me rompieron el corazón

Depa de soltera me rompieron el corazón

Desde hace ya un rato les venía prometiendo esta entrada y aprovechando lo que les compartí la semana pasada pues nos vamos como hilo de media… ¡de una vez!

Se las prometí porque hacia tiempo notaron que:

  • Desaparecí un poco de redes sociales y este blog.
  • Cuando aparecía publicaba puros stories depresivos, jaja…
  • Me mudé casi sin contarles mucho como las otras veces.

 

Ahí les va…

Hace casi 5 meses pasé uno de los peores momentos de mi vida, fue de esos días en los que la vida deja de ser la misma, donde tus planes ya no existen, te quitan la ilusión, te arrancan lo que creías tuyo y te dejan sin nada. Absolutamente nada (o al menos eso crees).

 

Antes que otra cosa, les pediré disculpas por no haber compartido antes lo que diré a continuación. Pero quiero que sepan que no lo hice con mala intención, simplemente quise mantener una parte importante de mi vida fuera de este espacio por respeto a la otra persona involucrada y porque tener un blog tampoco te obliga a decirlo todo.

 

Desde que empecé Depa de Soltera les conté que tenía novio, nunca fue un secreto. Lo que sí ya no les dije, fue que después de mi primer depa, decidimos vivir juntos. Así pasamos casi tres años de los casi 6 que tuvimos de noviazgo.

 

Hasta que un día decidió que ya no quería estar conmigo. Una semana después ya tenía él un nuevo departamento.

 

¿Las razones? Honestamente no las sé del todo, no entendí mucho, simplemente lo acepté. Y con todo el amor que siempre le tuve, lo dejé ir. Hice a un lado mi dolor y le ayudé a empacar, le ayudé a hacer de ese momento lo menos difícil para él… mientras el corazón a mí se me hacía pedazos, por supuesto.

 

¿Se acuerdan que una vez tuve que pedirle ayuda a una amiga para escribir la entrada “La vida independiente después de haber vivido en pareja”? Ahí les contaba que había pedido ayuda porque desconocía eso, era algo ajeno a mí.

 

Ese día entendí todo.

 

No miento cuando les digo que ha sido el dolor más grande que he sentido en la vida, hubo sesiones con mi terapeuta en las que fui incluso incapaz de describir la sensación, no sabía como hacerlo, no había palabras para decirlo.

 

La pasé mal, auténticamente de la chingada, de ahí mi importante pérdida de peso.

 

Estuve deprimida varios meses, viví días de terror, no quería levantarme, no quería hablar con nadie, tuve que salirme del trabajo muchas veces porque entraba en crisis, lloraba todos los días en mi coche. Estuve a punto de chocar incontables veces.

 

Conocí lo que era tener ataques de ansiedad, a describir la sensación en el pecho que terminó siendo angustia, me enfrenté a mi más terrible oscuridad…

Me quedé tres meses después de que me dejó viviendo en el mismo depa que compartimos, la sensación de llegar a ese lugar “vació”, donde los dos compartimos y disfrutamos la relación, era una verdadera tortura.

 

Me alejé de la gente, no quería ver a nadie, no quería hablar del tema. Tardé una semana en contarle a mi mamá y un mes al resto de mi familia. (Seguro un tanto más se enterará después de leer esto).

 

Estuve fines de semana encerrada, llorando. Pasé noches sin poder dormir. Le entré a las Flores de Bach, al tapping, tés para dormir, aceite de lavanda, mantras para meditar y copas de vino. Todo lo que pudiera ayudarme a sentirme relajada.

 

Como parte de mi terapia, me fui a la playa con un amigo y mis tres perros. Apenas vi a Rita, Tokes y Chelsea correr al mar y lloré, lloré porque me di cuenta que hacía tiempo no me sentía feliz. Y ahí volví a sentirme feliz. De alguna manera el mar siempre se lleva lo malo, lo dejé todo ahí.

Regresé sintiéndome más libre, más yo, más en paz.

 

Aprendí durante este tiempo que debes saber a qué personas acercarte, de quién sostenerte, a quién pedirle que te abrace y a quién que te escuche.

 

Le debo mucho a mis amigos; a quién corrió a verme cuando se lo pedí el día uno, a quién me dejó quedarme en su casa una semana, a quienes me escucharon sin juzgarme y me aconsejaron sin presionarme. A quién me acompañó a la playa… a ti, que me salvaste la vida.

 

Hoy estoy mejor. Sé que este tipo de duelos llevan su tiempo, pero ya no me hago preguntas, entendí que no hay nada malo conmigo. Ya vivo feliz. Disfruto de la compañía, puedo hablar del tema sin sentir un nudo en la garganta. Sin sentir dolor ni enojo.

¡Ah, sí! Por supuesto, yo me quedé con los perros. 🙂 

 

 


Chicas, si alguna de ustedes está pasando por algo similar, neta, pidan ayuda. Aceptar que no puedes sola es de valientes, reconocer que el dolor te está superando es un gran paso. Busquen algún tipo de terapia, la que mejor les funcione. Afortunadamente todo pasa, todo se soluciona tarde o temprano. Pero por lo que más quieras, se paciente contigo, escúchate, apapáchate y haz lo que necesites para recuperarte.

«Siente el dolor, reconócelo y dejarlo ir.»

(15) Comentarios

  1. […] soy psicóloga, terapeuta ni nada por el estilo, simplemente un día me rompieron el corazón, me deprimí y (por momentos sola y en otros acompañada), logré salir de […]

  2. Te sigo desde hace un buen tiempo ya, y sólo espero que termines de estar mejor y sigas con esa perseverancia, me encanto tu entrada! Dios te bendiga mucho y un abrazote

  3. En algún momento todos hemos vivido situaciones similares; hace tres meses me tocó a mi, la diferencia es que fui yo la que decidió irse…y no por eso fue más fácil.
    De ninguna manera es fácil dejar atrás 7 años compartidos con una persona por la que puedes sentir cosas tan intensas, sin embargo creo que es de valientes seguir adelante…duele, tal vez más de lo crees que puedes soportar, pero el mundo sigue y que mejor que seguir avanzando con el.
    He querido verlo y abrazarlo, llamarle, decirle que lo extraño, cuanto lo amo (porque si, todavía lo amo) pero descubrí que el tiempo se encarga de poner las cosas en su lugar, y en mi caso, de confirmar que tomé la decisión correcta.
    ¡ Ánimo Fabi ! El tiempo cura todas las heridas…

  4. Gracias por esto, llega en el momento justo, después de la pérdida de él me tocó afrontar la pérdida de alguien también muy cercano que se está en el cielo observando, a veces para no haber fin, pero poco a poco salgo adelante, gracias de verdad por eso, como anillo al dedo.

  5. Eres una surviver!!!!!
    Reiniciar la vida es muy difícil, es de valientes y requiere coraje.
    Pero lo hiciste!
    Ni un paso atrás!!!!
    Lo mejor de todo????? ¡Te quedaste con los perros!!!!!!!! ja
    Un abrazo fuerte, tu blog, en los momentos tristes me ha inyectado vida y por eso te envío todo mi cariño.

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