Viviendo sola

¡Qué cansado es vivir siendo mujer!

No sé si existirá un día en el que ser mujer deje de representar desventaja, y esta vez dejemos de lado la desventaja laboral, económica, etc., esta vez quiero hablar de la desventaja en seguridad.

Todas, absolutamente todas sabemos lo que sucede en temas de inseguridad, las noticias y redes sociales están repletas de historias en las cuáles una mujer en víctima de alguna agresión e incluso, de asesinato.

Y, muy seguramente, por cada tragedia o agresión hacia una mujer que escuchamos, hay muchas más que nunca conoceremos. Es decir, el número es todavía peor.

 

Una de las últimas entradas qué hice en este blog, hablaba sobre cómo la inseguridad no es razón para evitar salirte de tu casa e independizarte, pero cuando leo todo esto me digo «Wey, ¿cómo no les va a dar miedo?», soy y seguiré siendo de la idea de que el miedo no me va a limitar, no me va a evitar vivir sola, salir a caminar con mis perros, irme a correr a donde se que quiera hacerlo, salir de fiesta, manejar en las noches y demás actividades que necesito y quiero hacer.

Pero estoy consiente de que no es fácil de pronto tomar ciertas decisiones. Decisiones que van desde qué ponerte en la mañana, desde pensar si puedes llevar tacones o no por eso de que vayas a necesitar correr, si ir a la fiesta y regresarte sola en taxi, hasta saber si quieres o no vivir sola.

 

Este blog está enfocadísimo a empoderar, a inspirar y animar a todas las mujeres a hacer cualquier cosa que imaginen. Me gusta recordarles que somos poderosas, que tenemos el poder de decidir, que podemos hacer también eso que tanto nos dicen que no deberíamos. Este blog está para recordarnos que somos sensibles, que en ocasiones necesitamos ayuda, que no siempre somos tan fuertes. Para recordarnos que no estamos solas.

 

Vivir como mujer, sí, efectivamente es muy cansado. Escuchar piropos en la calle es de lo mejor que puede pasarte ahora, es pensar «al menos no se me acercó», «qué suerte que no me siguió»… es hacer del menor ataque una fortuna.

 

Es cansado porque no puedes caminar sin estar alerta, no puedes pedir ayuda a cualquier persona por miedo a que no sea de las buenas, no puedes usar audífonos porque es necesario escuchar lo que pasa alrededor.

 

Y es triste, está horrible no poder confiar en nadie, está horrible pensar que cualquiera podría querer hacerte daño. Es triste tener que estar alerta siempre. Pero es necesario.

 

Usar tenis en lugar de tacones, usar jeans en lugar de vestido, compartir tu ubicación en tiempo real, avisar cuando salgas del trabajo y avisar cuando estés en casa. Esto y más se ha convertido en un hábito de superviviencia. En una acción que poco o mucho, nos da tranquilidad y eso es todo lo que queremos. Vivir en pinche tranquilidad.

 

Mujeres, no dejemos que el miedo nos paralice, no dejemos que la inseguridad nos diga qué hacer y a dónde ir, no permitamos que nuestra vida se limite. Pero sí cuidémonos entre todas, diario, a toda hora.

Hombres, hagan paro. No acosen, no dejen que sus amigos lo hagan, ayuden si ven a alguna chica en peligro, entiendan que sí es un problema, sí es importante y también a ustedes los necesitamos de nuestro lado.

 

Las quiero.

 

 

 

 

 

 

 

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