Viviendo sola

Cómo cocinar en el depa y no desperdiciar comida en el intento

Es la pesadilla de todas, no conozco a alguien a quién no le haya pasado. Un buen día, tienes la mejor actitud, agarras una bolsa y te vas al super y al mercado. Regresas, acomodas todo, ves tu alacena y refri lleno, ¡vaya sensación placentera! Y entonces, comienzas a cocinar, te mega luces y comes delicioso.

 

Pero luego, te das cuenta que los jitomates ya se echaron a perder porque compraste demasiados, que el platillo que te salió de cuatro porciones ya lleva guardado más de una semana y comienzas a tirar comida.

 

No te sientas mal, al principio es muy común. La verdad es que siempre he creído que es más difícil cocinar una sola porción que varias… pero para que no dejes de prepararte comida y te olvides del cargo de conciencia por desperdiciar, te comparto estas recomendaciones que te van a facilitar LA VIDA!

 

Planea exactamente lo que quieres cocinar. Sobre todo, si eres de las que prepara comida el fin de semana para el resto de los días. Siéntate y checa las recetas, calcula súper bien los ingredientes, haz la lista del mercado con lo que necesitas. Lo mismo con la fruta, compra por piezas y no por peso; es decir, una manzana, dos plátanos, 5 ciruelas y así.

 

Compra a granel. Es muy sencillo ir al super y comprar un kilo de arroz, una bolsa de frijoles, etc., pero resultaría mejor si vas al mercado y compras sólo los gramos que vas a necesitar.

 

Come primero los productos frescos y después los más aguantadores. Este es un gran tip, piensa en la lechuga, si copras una y la dejas en el refri una semana es probable que ya no esté tan buena para cuando quieras utilizarla. Mejor, comienza comiendo primero todo eso que dura menos y deja para el final aquello que no tendría problemas en estar en el refri por más días; por ejemplo, la zanahoria, coliflor, papas.

 

Congela las proteínas por pieza. Para esto puedes utilizar bolsas tipo ziploc y meter al congelador por separado cada una de las piezas de pollo, carne o pescado que hayas comprado. Así sólo descongelarás la que necesites. Utiliza etiquetas para marcar la fecha en que lo compraste y evites dejarlas demasiado tiempo ahí metidas.

 

Guarda la comida preparada en recipientes pequeños. Hazlo para poder administrar las porciones y también para evitar calentar una y otra vez la misma comida; si lo guardas en partes, sacarás la que vas a comer y no tendrás que volver a guardarla. Utiliza recipientes de cristal si te es posible, mantienen la comida mucho más fresca por más tiempo. Mete al congelador lo que hayas cocinada y baja al refrigerador lo que vas a comer al otro día para que se descongele poco a poco, nada de ponerla al sol o meterla al micro.

 

Sé creativa. Utiliza todos esos “pedacitos” de comida que tengas para crear algo nuevo, es súper común que se quede media cebolla, una mitad de pechuga, medio pepino, etc., piensa cómo con los cachitos puedes hacer algo delicioso, créeme que la creatividad es base para la cocina. Esto aplica también con las frutas, si sientes que tienes bastante y parece que ya no durarán mucho ¡hazte un smoothie!

 

Se consciente de la caducidad. En ocasiones nos confiamos y creemos que durarán la vida, pero cuando lo sacas para usarlo resulta que tiene 6 meses que caducó y entonces ¡a la basura! Para que esto no sea un conflicto, compra las presentaciones más chiquitas de eso que sí comes pero no muy seguido, así garantizarás terminarte todo.

Ahora, tampoco seas tan estricta con las fechas, no te va a pasar nada si la leche que estaba bien tapada y refrigerada tiene una semana que caducó según su fecha, recuerda que eso es algo aproximado, mas no exacto; huele y observa, todos sabemos perfecto cuando algo aún sirve o no.

 

– Procura no “esconder” las cosas. Seguro te ha pasado que buscas quinoa y descubres que hassssta atrás de la alacena se quedó una caja de harina que tiene un siglo la compraste. Para que no pase, trata de organizar bien y mantener todo ordenado y a la vista. Si te es muy complicado por espacio, cada que vayas a cocinar, échale un ojo a lo que tienes antes de ir a comprar, así podrás armar tus platillos basándote en eso que ya tienes.

 

– Invita a tu familia a comer. Cuando creas que tienes muchas cosas y necesitas acabártelas, ¡organiza un desayuno, una comida, una cena o lo qué sea! No hay mejor pretexto para reunirse qué comer.

Ahora sí, dile no al desperdicio y gasto innecesario de dinero. No te desesperes, poco a poco lo vas a ir dominando más hasta volverte toda una experta.

 

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