Apegos. Hay que aprender a soltar…

Los apegos. ¿Cómo aprender a soltar? ¿Atrevernos a dejar lo que no queremos? O, peor aún ¿soltar lo que queremos?

 

Crear relaciones es eso, formar apegos, bien lo dice El Principito, refiriéndose a “domesticar”:

 

…¿Qué significa “domesticar”? –volvió a preguntar el Principito–.

–Es una cosa ya olvidada –dijo el zorro–, significa “crear lazos”.
 
–¿Crear lazos?

–Si –dijo el zorro–. Para mi no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. No te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo.

 

Por supuesto que es parte de la vida ir creando lazos, ir queriendo cosas e ir sintiendo miedo por dejarlas. Pero es el apego el que muchas veces nos hace sentir miedo, nos evita seguir caminando, seguir creciendo.

 

Seguro has conocido a alguien (o lo viviste tú) que no quiere cambiarse de estado o país porque no está dispuesta dejar a su pareja, a quién no quiere irse a vivir a otro lado porque su familia es parte importante de su día a día o tener que aceptar que esa amiga ya no es tu amiga.

O ese momento en el que te mudaste por primera vez. Pensar en dejar la casa en la que viviste por muchos años, dejar de ver a tus hermanos diario, dejar a tu mascota porque no te la puedes llevar.

 

Todas esas situaciones te crean apego pero, sobre todo, pueden llevarte al desapego. Es complicado, dejar lo que quieres siempre será complicado y difícil.

 

Pero, ¿qué pasaría si no estuviéramos dispuestas a hacerlo? Porque, claro, dejar algo también genera miedo, incertidumbre, dudas y, entonces, decides dar un paso hacía atrás y mejor decir que no. Se vale, creo que tienes que soltar cuando estés lista, hay personas que lo hacen sin ningún problema, pero no todos somos igual.

 

 

Recordemos algo, soltar siempre significa crecer, ya sea que dejes una situación buena, por ejemplo, mudarte de casa de tus papás o una mala situación, como terminar con una relación tóxica.

 

 

 

La vida es como un costal, del que te tienes que ir deshaciendo de objetos que llevas dentro para dar oportunidad y espacio a otros.

 

Decir adiós es triste, a nadie le gusta; pero debemos aprender a ver hacia el futuro, pensar en los beneficios que eso nos traerá, aunque no los veas claros en un principio.

Encontré este fragmento leyendo por ahí del tema y me pareció muy acertado: “Suelta así – sin más. Suelta aunque tengas miedo. Aunque no sepas que viene después. Ni siquiera tienes que estar preparada o tener un plan de contingencia. Acoge al vacío y confía en la perfección del universo. Suelta con la seguridad de que es lo mejor. Es más sencillo de lo que crees.”

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